Tecnología y niños: Sus consecuencias

Por Valentina Canoniero Rocha

Para los que estamos cerca de los 30 o los que ya tienen esa edad la tecnología no deja de fascinarnos y hasta cierto punto hacernos algo adictos, tanto sea aplicaciones como Facebook, Whatssap, Instagram, vídeos en Youtube, entre otros.

¿Pero que pasa con los niños y adolescentes?

Los que estamos en esta edad vivimos una infancia muy diferente a la que los niños viven en la actualidad, jugábamos por lo general a las escondidas, paseábamos al aire libre, dos por tres teníamos que usar curitas por los raspones de correr y caernos o nos rezongaban por ensuciarnos jugando en la tierra.

Pero hoy en día la infancia para los niños es distinta. Los padres viven acelerados tratando de tener un futuro mejor o mejores ingresos porque la realidad es que para sobrevivir hay hasta padres que recurren al multiempleo, por lo tanto las opciones son o dejarlos más tiempo en el jardín o la escuela y luego al llegar a casa ya cansados de la jornada para que no hagan berrinches o se entretengan se les enchufa el celular y/o la tablet y así pueden pasar rato.

Pero claro, eso es pan para hoy hambre para mañana, ya que el entretenimiento es momentáneo y el niño se vuelve adicto a la tecnología, al sedentarismo y a la ansiedad.

Ciertos estudios comentan que un niño de 1 o 2 años que pasa mucho tiempo frente a la pc o celular desarrolla en su cerebro lo mismo que un adulto adicto a la cocaína, es como un vicio y una estimulación adictiva que no es tan fácil de quitar o sacar el vicio.

Por otro lado hay otra cara, en muchas escuelas se está intentando implementar tareas y prácticas donde los niños puedan tener acceso a meditaciones o trabajos con la tierra aunque estas escuelas y colegios por lo general son minoría.

Son muchísimas las circunstancias donde los niños hoy por hoy son diagnosticados con TDA (trastorno de déficit atencional) u otras “patologías” y es muy triste porque eso provocará nuevas generaciones cada vez consumiendo más medicación, más enfermas y aisladas de los vínculos sociales y familiares.

Como toda persona adulta si ya de por sí el Whatssap (por solo citar un ejemplo) nos envicia, nos mantiene pendientes y alertas, hay que imaginar lo que se viene luego si ya desde temprana edad los niños están olvidando lo natural, lo sano, como jugar, correr, reír, llorar y todo lo que conlleva ser niño. Si bien no han dejado de serlo todo este boom de la tecnología y padres ocupados generará niños ausentes, alienados, y poco centrados.

En vez de tanto diagnóstico, en vez de tanta tecnología, creo que a los niños deberían darle una buena dosis de juegos, espacios para aburrirse y donde crece la imaginación y la creatividad y no tanta pantalla, sonido y color.