¿INFLUYE EL ESTADO EMOCIONAL EN NUESTRA SALUD?

¿INFLUYE EL ESTADO EMOCIONAL EN NUESTRA SALUD?

Cuando enfermamos , ya sea por una gripe, infección bacteriana, cáncer u otra patología, solemos ir al médico para que nos exploren, nos sometemos a las pruebas pertinentes y a la medicación farmacológica que nos prescriben. Ésta es la forma en que abordamos los problemas de salud.

En cambio , no nos atrevemos a valorar la repercusión que puede tener nuestro estado emocional en la aparición de la salud, atribuyendo todas las causas a otros factores como la genética o la alimentación, que sin duda, también tienen mucho que decir sobre ello.

Nuestra vida está llena de recuerdos, experiencias positivas o negativas o situaciones emocionales sin resolver durante años y que no las sabemos ubicar en nuestra vida, de manera que no nos supongan un obstáculo para expresarnos, para sentir, para vivir la vida que de verdad queremos vivir. 

Por ello, podemos llegar a sentirnos tristes, fracasados o ser personas pesimistas toda la vida y hasta puede que nos falten las ganas de vivir, según la educación que hemos recibido, el amor que nos han transmitido en la infancia y nuestra capacidad de superación o bien, ser personas capaces de aprender y emprender cualquier cosa con éxito en nuestra vida personal, laboral. Las emociones reprimidas (la rabia, el dolor, el miedo, el resentimiento), los pensamientos negativos son destructivos para nuestra salud, a nivel físico y psíquico, no aportan beneficio alguno a nuestro nuestro organismo porque solo nos lleva sentirnos mal y como consecuencia a enfermar.

En definitiva, en nuestro cuerpo se manifiesta la enfermedad, según nos sintamos interiormente, siendo nuestro estado emocional el desencadenante de muchos problemas de salud.

Gracias a los avances logrados en las últimas décadas, en el campo de la medicina, disponemos de nuevos tratamientos, además de los trabajos de investigación que se realizan sobre alzheimer, párkinson, cáncer hepatitis, sida entre otras y así poder llegar a la causa que origina dicha patología y prevenir y/o erradicar la enfermedad, lo cual supone una labor fundamental en medicina a realizar por los expertos en beneficio de la población.

Es bienvenido y necesario cualquier avance en la investigación, tratamientos que curen o mitiguen la enfermedad pero no ignoremos que las emociones reprimidas influyen en nuestra salud de manera importante, es decir, reflejamos mediante la enfermedad, unas personas más que otras, los problemas de nuestra vida que no conseguimos resolver. Pero esta visión sobre la somatización de la enfermedad, no tiene aún el reconocimiento suficiente en la sociedad, ni siquiera por los centro de salud, personal sanitario y aún menos se trata como tal.

Si se considerara la repercusión de la gestión de las emociones en la salud, veríamos la enfermedad de otra manera, buscaríamos otras soluciones, harían falta menos tratamientos farmacológicos, menos intervenciones. Para ello habría que estar dispuesto a hacer un trabajo personal, tratar los conflictos personales de cada y aprender a vivir de otra manera.

Nuestra vida es lo que pensamos. Reflejamos en nuestro cuerpo lo que vivimos interiormente.

No podemos olvidar a grandes y conocidos maestros que defendieron tanto esta teoría, como la norteamericana fallecida recientemente Louise Hay.

por: Pablo Martín Tedesco

Community Manager - Redactor